
Ni siquiera dos semanas han transcurrido del año en curso y los eventos acontecidos a nivel mundialhacen que el panorama no resulte nada halagador. De verdad que me gustaría escribir mi primera entrada del año con un tema más optimista, pero tampoco puede uno pretender estar en Disneylandia - aunque Noruega a veces pareciera serlo - e ignorar la realidad.
Por un lado, los síntomas de la recesión económica siguen manifestándose a todo lo que da: tanto Estados Unidos como Europa presentan cifras de desempleo que no se habían alcanzado en los últimos 20 años, las bolsas de valores continúan desplomándose (¿más?) y diversos países aprueba sus paquetes económicos y anuncian las medidas "duras pero necesarias" a tomar para sobrellevar la crisis durante los próximos años. Lo que es un hecho es que mucha gente perderá su empleo, muchos otros vivirán con la incertidumbre de perderlo de un momento a otro y los más tendremos que ser cautos con nuestros gastos de ahora en adelante.
Pero la noticia que más impacto ha generado es la invasión a Palestina a manos de Israel. Por supuesto que los medios se han apresurado a aclarar que se trata de “operaciones militares en la franja de Gaza dirigidas en contra de Hamas” – odio cuando les da por utilizar el término “ataques quirúrgicos” - , pero mejor llamemos a las cosas por su verdadero nombre. Esto se trata de una vil ocupación contra un Estado, en donde los primeros en pagar las consecuencias son los civiles, más cuando se trata de una zona tan densamente poblada como Gaza. Mil muertos han producido los ataques al día de hoy.
Lo que más me molesta de estas situaciones es que los que venimos a pagar los platos rotos, en mayor o menor medida, somos aquellos que poco tuvimos que ver en el asunto. Saber que estas situaciones fueron previsibles y evitables pero que, como casi siempre, el interés propio se antepone al interés común sin importar el precio a pagar. Grandes bancos que se dedicaron a otorgar créditos al por mayor con el fin de incentivar el consumo, consorcios y países que presumían de una solidez financiera la cual estaba basada en capital ajeno y políticos y jefes de estado que toman decisiones basados en los índices de popularidad, al fin que qué tanto son tantitos muertos, ya sea por el hambre o por las balas.
Pero bueno, suficiente de cosas negativas y desalentadoras. Si bien esta entrada no pudo ser más optimista debido al entorno actual, es un hecho que el año nuevo también traerá oportunidades y cosas positivas para cada uno de nosotros y al final el balance no será tan malo. Yo por lo pronto me dispongo a disfrutar de mi primer evento importante del 2009 así que sin más por el momento me pondré a hacer maletas, alistaré el paladar y dejaré a la osledad bien guardada, aunque sea por un rato :-)
miércoles, 14 de enero de 2009
Vaya comienzo de año...
viernes, 3 de octubre de 2008
No queremos olimpiadas, queremos revolución!
Hay una tercera imagen imborrable de esa justa olímpica: los atletlas norteamericanos Tommie Smith y John Carlos, ganadores de oro y bronce en la prueba de 200 metros planos, subiendo descalzos al podio olímpico para alzar el puño enfundado en un guante negro y bajar la cabeza mientras sonaba el himno de su país, a manera de protesta por el conflicto racial que se vivía en Estados Unidos. Al día siguiente fueron expulsados del equipo norteamericano y desalojados de la villa olímpica; a su regreso a EEUU fueron tratados como delincuentes y vivieron desempleados durante años. El estigma del black power olímpico le costó el divorcio a Tommie Smith, mientras la mujer de John Carlos optó por el suicidio.
Estos hechos los viví de manera diferida a través de documentales presentados en televisión. Más tarde, durante la adolescencia, tuve conocimiento del movimiento estudiantil que precedió a los juegos olímpicos y cuyo punto álgido tuvo lugar el 2 de octubre, a 10 días de iniciarse la olimpiada, con la matanza de estudiantes en la Plaza de las Tres Culturas.
La noche de Tlatelolco se volvió una lectura indispensable y Elena Poniatowska una referencia ineludible. El grito, dirigido por Leobardo López, era la opción más fortuita para acercarse al movimiento a través del cine documental –si no es que la única-, hasta que Canal 6 de Julio realizó una serie de programas en torno al 68, algunas décadas más tarde.
La visión –revisión- del 68 no queda atrapada en el pasado. Los protagonistas han tomado cursos distintos con el pasar de los años: El Tibio Muñoz preside el Comité Olímpico Mexicano; la hegemonía de los marchistas nacionales, que tuvo en el sargento Pedraza a uno de sus pilares, ha desaparecido; la discriminación aún no ha sido erradicada pero Barack Hussein Obama Jr. puede convertirse en el primer presidente afroamericano de EEUU; la Fiscalía Especial para Movimientos Sociales y Políticos del Pasado, creada durante el gobierno de Vicente Fox, solicitó, en enero de 2005, la aprehensión de 55 personas presuntamente responsables de la matanza de Tlatelolco e incluso se ordenó la detención y arresto domiciliario del ex presidente Luis Echeverría , pero posteriormente se le exoneró al considerar que no existía ninguna prueba que lo inculpara con la masacre.
A 40 años del 2 de octubre, la matanza goza de impuninad al igual que sus réplicas: Jueves de Corpus, Aguas Blancas, Acteal . Los jóvenes protagonistas del movimiento estudiantil hoy son sesenteros nuevamente, esta vez en edad, y siguen siendo, en su mayoría, opositores al régimen. Dicen que la masacre no significó el fin del movimiento sino el inicio de la lucha por la democracia. La consigna "no queremos olimpiada, queremos revolución" ha evolucionado su estatus local y hoy, en la era globalizante, equivale a "otro mundo es posible". Por ello la frase "Ay José, como me acuerdo de ti en estas Revueltas", mantiene la misma frescura que canciones como Born to be wild y novelas como Cien años de soledad. Independientemente de los distintos y variados juicios existentes sobre el 68 mexicano, el común denominador es que NO SE OLVIDA!
jueves, 2 de octubre de 2008
2 de octubre no se olvida

Cuarenta años
Columna publicada en el diario Reforma (www.reforma.com)
Por Lorenzo Meyer
El 2 de octubre no debe olvidarse porque los asesinados entonces aún no están plenamente reivindicados
No hay un solo México sino varios. Así, mientras las encuestas nos dicen que uno es aquel donde "El 2 de octubre no se olvida", también hay ese otro al que la fecha le importa poco y, finalmente, existe un tercero que ni idea tiene que el 2 de octubre pudiera significar algo. Este último es el problema de más fondo, pues está conformado por mexicanos que, como resultado de su marginación social, no han tenido la oportunidad de enterarse de que algo significativo sucedió en la fecha que otros no olvidan. Justamente para que no vuelva a ocurrir algo similar a lo acontecido hace cuatro decenios es preciso que, si finalmente alguien desea ignorar hechos como los que tuvieron lugar entonces en Tlatelolco, lo haga conscientemente y no porque su condición social lo mantiene ajeno a un acontecimiento clave en la memoria colectiva ciudadana.
El hecho histórico es inamovible, pero no su significado.
Todo aniversario es una oportunidad para renovar nuestra comprensión y compromiso no sólo con el evento que se rememora sino con su significado. En más de un sentido, el volver la vista al pasado común nos pone frente a una imagen que combina lo que fuimos con lo que somos y lo que deberíamos ser.
¿Quién? ¿Por qué?
Desde luego, todo lo acontecido en el México del 68, particularmente esas dos horas de fuego de la tarde del 2 de octubre en la Plaza de las Tres Culturas, lo examinamos y lo interpretamos desde lo que hoy nos preocupa como resultado de los logros y fracasos que desde entonces hemos tenido como nación.
En este nuevo aniversario sobre ese día trágico en vísperas del inicio de la olimpiada en la que México era el anfitrión -la primera del siglo XX que se llevó a cabo en un país no desarrollado- tenemos que empezar por considerar por qué se nos sigue negando la información básica: ¿Quiénes y de qué manera murieron? ¿Dónde están sus restos? ¿Cuál fue la verdadera cadena de mando y el grado de responsabilidad de cada individuo?, y, sobre todo, ¿por qué se decidió recurrir al asesinato colectivo para reimponer una autoridad? ¿Por qué una manifestación pública de estudiantes desarmados fue enfrentada por el Ejército como si se tratara de un enemigo que se hubiera apoderado de un sitio estratégico? ¿Por qué el gobierno encabezado por Gustavo Díaz Ordaz definió a los jóvenes estudiantes que protestaban por las obvias contradicciones del régimen priista como agentes externos, como enemigos mortales? ¿Cómo explicar la conducta de los actores no gubernamentales más importantes -empresarios, iglesia, medios de comunicación? ¿Por qué los líderes de esos grupos no sólo no cuestionaron las explicaciones del gobierno sino que le ofrecieron su respaldo incondicional? ¿Por qué la comunidad internacional que tan duramente criticaría al gobierno chino por la masacre de la plaza de Tiananmen no hizo entonces lo mismo con la masacre de la Plaza de las Tres Culturas?
Herida abierta
El hecho mismo de que sigan sin respuesta las preguntas básicas y a pesar de que supuestamente el régimen responsable de la matanza ya dejó de existir, dice mucho sobre la naturaleza del presente y, sobre todo, de la complicidad del régimen actual con el régimen responsable de los crímenes del pasado. Tras las derrotas electorales del PRI en 1997 y el 2000, el presidencialismo autoritario culpable de lo ocurrido en Tlatelolco dejó de existir.
El investigar los crímenes del autoritarismo y llamar a cuentas a los responsables fueron compromisos más o menos claros de quienes asumieron la dirección del país tras la salida del PRI de "Los Pinos" a quienes se supuso movidos por el afán de inaugurar una era auténticamente democrática, comprometida con la instauración de una justicia real. Es cierto que se abrieron entonces los archivos de las dependencias oficiales como parte de una política general de "transparencia", pero finalmente las nuevas autoridades no quisieron o no pudieron enfrentarse al pasado. Hicieron a un lado el camino de Sudáfrica -una comisión que hiciera comparecer a los verdugos ante la ciudadanía antes de cerrar la página del "apartheid"- y se optó por uno a la española: mejor no averiguar para no provocar a aquel con quien se ha decidido convivir -el PRI- y cuya colaboración se busca para sobrevivir.
El 27 de noviembre del 2001 Vicente Fox creó, no una comisión de la verdad, sino una pomposa Fiscalía Especial para Movimientos Sociales y Políticos del Pasado (Femospp) que finalmente desapareció en el 2006 sin haber dado respuesta a las grandes interrogantes, sin haber procedido con éxito contra Luis Echeverría -uno de los grandes responsables de las matanzas de 1968 y 1971- pero no sin haber ocasionado un gasto de por lo menos 300 millones de pesos, aunque el verdadero monto es cifra confidencial (La Jornada, 13 de marzo, 2006). Finalmente, el supuesto nuevo régimen no logró en este campo -como en muchos otros- lo sustantivo: cerrar con un acto de justicia ejemplar algunos de los muchos actos criminales del Estado autoritario priista. La herida sigue abierta. No la han querido cerrar ninguno de los gobiernos que sucedieron a los de Díaz Ordaz y Echeverría, incluyendo a los últimos, los panistas.
Gusto amargo
Sería satisfactorio para los mexicanos actuales poder asegurar, a 40 años de distancia, que los jóvenes sacrificados en el 68 y el 71 están finalmente reivindicados porque la realidad que ellos cuestionaron ya no existe. Desafortunadamente no es el caso.
En primer lugar, el fin del dominio del PRI sobre la Presidencia se explica menos como resultado de un rechazo generalizado por lo que hizo en el 68, el 71 y en los años de la "Guerra Sucia" -que también tocó a sectores populares- y más como consecuencia de la gran crisis económica de 1982. El neopanismo que tomó el relevo de un PRI agotado y desgastado por un largo ejercicio monopólico del poder surgió menos como un reclamo contra el autoritarismo y más como un rechazo al pésimo manejo de la "economía presidencial". La irresponsabilidad y la corrupción del priismo echaron a perder el famoso crecimiento promedio del 6 por ciento anual. La mediana y pequeña empresa se sintieron en peligro de muerte, sobre todo cuando el neoliberalismo salinista desembocó en el desastre de 1995 y en el Fobaproa. Fox se ofreció para encabezar "un gobierno de empresarios para empresarios" que pusiera orden. "Los Amigos de Fox" y parte de la clase media decidieron abandonar el barco priista y saltar al panista. Para ellos saldar las cuentas con el 68 no fue nunca una prioridad y el resultado de la Femospp es la prueba objetiva de ello.
En segundo lugar, la naturaleza misma del nuevo régimen no pertenece al género de la democracia política auténtica, que sigue siendo una meta por alcanzar. El PRI aún gobierna en 18 estados y algunos de ellos mantienen intacta su esencia original, justamente esa que llevó a los estudiantes del 68 y del 71 a la protesta pública y a los guerrilleros de los setenta a poner la vida en prenda en su intento por prender la llama que consumiera al régimen. Por otro lado, la corrupción que caracterizó al autoritarismo del pasado se mantiene como el signo de los tiempos. La demanda de un México socialmente más justo no es, ni de lejos, una de las preocupaciones efectivas de los responsables de dirigir la acción de un poder público.
Finalmente, está el problema de la opción, el problema de la izquierda. El movimiento del 68 fue la izquierda del México posrevolucionario en uno de sus mejores momentos. Una izquierda movida menos por una ideología coagulada y dogmática y más, mucho más, por la generosidad, la confianza en lo digno de la causa y la alegría de imaginar como posible un México muy distinto al existente: uno no autoritario, no corrupto, genuinamente soberano, capaz de hacer un esfuerzo para dar sentido al término solidaridad social y revertir la tendencia a la desigualdad. En contraste, la izquierda de hoy, al menos la que está en las estructuras de los partidos, en el Congreso, en los gobiernos de ciertos estados, en municipios y delegaciones capitalinas, es casi la antítesis de la que desde un movimiento sin burocracia retó a la estructura de autoridad de hace 40 años.
En suma
El 2 de octubre no debe olvidarse porque la razón de ser del movimiento que entonces fue reprimido sigue sin cumplirse a plenitud. Los sacrificados del 68 continúan sin estar plenamente reivindicados y es justamente por eso que sólo nosotros aquí y ahora podemos dar un sentido positivo a la vileza que hace 40 años se cometió en nombre de una falsa razón de Estado.
jueves, 24 de julio de 2008
¿Estamos igual que hace 20 años?

El verano noruego hace que por estas fechas uno se entere de lo ocurrido en nuestro país “por encimita”, leyendo los encabezados de los periódicos o comentando la nota con algún amigo o familiar; sin embargo, los acontecimientos ocurridos antes, durante y después del operativo del News Divine me “calaron” y me parece importante no dejar de comentarlos a menos de un mes de los acontecimientos.
Primero que nada, me parece importante tratar de entender el porqué del operativo. La versión oficial nos dice que en las semanas previas hubieron llamadas de vecinos alertando sobre la venta de alcohol y drogas a menores de edad en el citado antro. Me parece muy bien que se haga algo al respecto, por supuesto que no debemos permitir que chicos de 13 ó 14 años de edad sean objeto de la venta de dichos productos, pero yo me pregunto: es necesario llevar a cabo el operativo en viernes a las 5 de la tarde, es decir, el día y la hora que el News Divine se encuentra con toda seguridad “hasta el gorro”? Y también es necesario llevar a policías fuertemente armados y equipados, algunos incluso usando pasamontañas, como si se tratara de un enfrentamiento con un comando de los hermanos Arellano Félix?
Para mí no hay duda: el objetivo del operativo era “pararse el cuello”. Así como en el caso de Tepito, la “Ford”, los antros de Las Lomas, la idea era hacer un despliegue policiaco que fuera un golpe mediático a favor de la policía capitalina. Nunca imaginó Ortega que en esta ocasión el golpe le iba a costar su puesto, y probablemente el fin de su carrera política.
Todo, absolutamente todo salió mal durante el operativo: el dueño del lugar apagó las luces al enterarse de la presencia de la policía, el hecho de que hubiera sólo un camión para llevarse a los detenidos – situación que generó que los policías decidieran no dejar salir a los jóvenes que se apretujaban en el interior del local – , que sólo hubiera una ambulancia del ERUM en el lugar, que el director del operativo no tuviera el criterio mínimo para cambiar la orden una vez que la gente comenzó a perder el conocimiento y a ser aplastada y un larguísimo etcétera, que sólo muestran la terrible planeación con que se llevan a cabo este tipo de acciones, y la pésima preparación y criterio de los que supuestamente están ahí para cuidarnos.
Lo que me parece aún peor es el hecho de que a la vista del resultado del operativo, con los cuerpos de los jóvenes ahí tendidos sobre la calle, con dos oficiales muertos, las personas al frente del operativo decidieron continuar como si nada hubiera pasado. Con lujo de prepotencia subieron a los jóvenes detenidos a los camiones y se los llevaron al Ministerio Público. Qué delito cometieron? Nadie al día de hoy lo ha podido aclarar. Como si esto fuera poco, ahí mismo en el Ministerio Público varias mujeres fueron desnudadas, marcadas y fotografiadas por los “médicos”. Es posible imaginar tal vejación?
Una vez que Marcelo Ebrard solicita la intervención de la Comisión de Derechos Humanos del DF, más irregularidades salen a la luz. Pruebas que trataron de ser ocultadas – como la desaparición de las citadas fotografías - , declaraciones que se contradecían, videos editados… y aun así, con todo ese encubrimiento, me parece que la labor de la Comisión que preside Emilio Álvarez Icaza es de elogiarse: el reporte que presenta la CDHDF es contundente, demuestra con pruebas todas las irregularidades cometidas y deja a Ebrard sin otra opción que aceptar la renuncia de dos de sus más cercanos colaboradores.
La conclusión que me deja este caso es bipolar:
Por un lado pareciera que México no ha avanzado en cuestión de derechos humanos: si la policía del DF que ha sido varias veces catalogada como la más eficiente del país comete estos atropellos, qué podemos esperar del resto? De verdad nuestros compatriotas que habitan en México están destinados a vivir con la zozobra de no contar con una autoridad que defienda sus más básicos derechos?
Por otro lado, no podemos ignorar que el hecho de que la CDHDF haya presentado un informe tan concluyente y de manera enteramente autónoma significa un avance muy importante. En el pasado muy probablemente nunca hubiéramos sabido la verdad de lo acontecido en el News Divine, y tampoco servidores públicos de alto nivel hubieran perdido sus puestos. En ese sentido, el Distrito Federal pone el ejemplo a las Comisiones de Derechos Humanos estatales, y se coloca a la delantera.
El gobierno del Distrito Federal tiene ante sí un gran reto pero a la vez una gran oportunidad, que por el bien de todos los capitalinos e indirectamente del resto de los mexicanos, esperamos que sepa aprovechar.
miércoles, 18 de junio de 2008
Entrevista a Felipe Calderón

Publicada por el diario El País de España.
Por Javier Moreno
De visita en España, Calderón (1962) repasa la guerra contra los carteles del narcotráfico que lanzó hace 18 meses, poco después de llegar al poder; las relaciones con sus rivales políticos, y explica sus proyectos de reforma.
Calderón recibe a EL PAÍS en una estancia de El Pardo, en Madrid, donde se ha alojado durante su visita oficial a España. Falta apenas una hora para que comiencen a llegar los invitados a la recepción que el presidente mexicano ofrece a los reyes de España. Y mientras los empleados del palacio deambulan atentos a los últimos detalles, la atmósfera no puede contrastar más crudamente con la realidad que describen las respuestas del presidente mexicano, una realidad -la de la guerra contra el narcotráfico- cuyas cifras provocarían un cataclismo en cualquier democracia europea: unos 4.000 muertos en menos de dos años, centenares de policías asesinados, el Ejército movilizado en amplias zonas del país.
El escaso respeto a los derechos humanos es un correlato indeseable y no menor de esta batalla contra los narcotraficantes. Las violaciones a los derechos humanos nunca han escaseado en la historia de México, pero a medida que el país avanza hacia la modernidad, sus coletazos más burdos resultan cada vez menos tolerables para una sociedad crecientemente global, consciente y harta de este anacronismo, herencia de 71 años de dictadura encubierta del PRI. A ningún observador atento le resulta extraño que los protagonistas de las páginas más recientes (y más escandalosas) de esta historia particular de la infamia resulten ser gobernadores del antiguo partido oficial.
El de Puebla, Mario Marín, a cuyo juicio político se negó la Corte Suprema por seis votos a cuatro, ha galvanizado a los activistas proderechos humanos, intelectuales y a la izquierda en general. Policías judiciales, bajo órdenes de Marín, detuvieron ilegalmente en otro Estado (Quintana Roo) a la periodista Lydia Cacho, que en un libro estremecedor había denunciado una red de pornografía y abusos sexuales a menores; la trasladaron a Puebla, donde fue amenazada de muerte y torturada psicológicamente hasta su liberación bajo fianza. La Corte Suprema no encontró motivos suficientes en noviembre pasado para perseguir al gobernador, ni hizo mención en su dictamen a los abusos sexuales a menores, pese a que la comisión investigadora del propio tribunal recogió varios testimonios de víctimas, niñas de 15 años.
El día a día más truculento de México, sin embargo, se escribe con el parte de la guerra a los carteles de la droga en la que se embarcó el entonces recién estrenado presidente, hace ahora 18 meses.
Pregunta. ¿Tenía idea entonces de la magnitud que iba a adquirir el problema?
Respuesta. Cuando llegué a la presidencia, su alcance era ya insostenible. Llegué al quirófano sabiendo que el paciente tenía una dolencia muy grave; pero al abrirlo nos dimos cuenta de que estaba invadido por muchas partes, y había que sanarlo a como diera lugar.
P. ¿Está o ha estado en juego la seguridad del Estado?
R. Si el Estado se define, entre otras cosas, como quien tiene el monopolio de la fuerza, de la ley, incluso la capacidad de recaudación, el crimen organizado empezó a oponer su propia fuerza a la fuerza del Estado, a oponer su propia ley a la ley del Estado, e incluso a recaudar contra la recaudación [oficial].
P. Usted ha asegurado que en México se han llegado a dar situaciones peores que en Colombia, que es un país en el que el Estado prácticamente dejó de existir en amplias zonas durante cierto tiempo.
R. No necesariamente peores. Estamos actuando a tiempo precisamente para evitar una descomposición y una pérdida de dominio territorial como los que llegó a sufrir Colombia en los noventa. Es algo que evitamos en México con los operativos conjuntos: el Ejército, las Fuerzas Armadas, la Marina y la policía para tomar pleno control territorial donde estaba resquebrajado.
P. Declarar una guerra tiene un problema de léxico: se gana o se pierde. ¿México está ganando la suya?
R. México tiene la estrategia correcta y ganará, por supuesto, esta guerra.
P. La estarán ganando, pero ya hay 450 soldados o policías muertos desde que empezó; sólo en la última semana de mayo han sido asesinados cuatro altos cargos policiales, entre ellos el responsable de la policía federal. Son cifras preocupantes.
R. Sí, son preocupantes. Pero advertí desde el principio de mi mandato a todos los mexicanos que ésta sería una batalla larga. Es un problema que se fue acumulando, anidando, tolerando, durante años, quizá décadas, y que tendría, por desgracia, el costo de pérdida de vidas humanas, como desafortunadamente las hemos tenido. Y el hecho de que hayan perdido la vida policías federales, soldados, policías municipales, es precisamente porque estamos enfrentando el problema; no lo estamos eludiendo, como pudo haber ocurrido en el pasado.
P. Para ganar necesita a Estados Unidos. Bush pactó con usted un plan [la iniciativa Mérida] cuya primera entrega se elevaba a 500 millones de dólares; la Cámara de Representantes lo rebajó a 400 millones; luego el Senado la dejó en 350, y ambos, Cámara y Senado, le añadieron condiciones que México debe cumplir, especialmente de respeto a los derechos humanos. ¿Le parece correcto?
R. Ha habido un proceso largo y complejo en el Congreso de Estados Unidos, pero parto del principio: la exigencia de México es que éste es un problema común que de hecho tiene su origen en el consumo del mercado más grande de droga, que es el de Estados Unidos, y que, en consecuencia, tiene una responsabilidad compartida y tiene que ser enfrentado de manera conjunta. Yo le voy a decir que en algunos borradores en la Cámara, y particularmente en el Senado, se habían introducido condiciones o elementos que eran inaceptables. Pero ahora, el lunes mismo de esta semana, se aprobó un documento en términos mucho más aceptables. Espero que se sostenga.
P. Miembros de su equipo han sugerido que México no estaba dispuesto a aceptar según qué condiciones.
R. Así es.
P. ¿Pero ahora sí cree que puede aceptarse?
R. Sí, si se sostiene el documento que fue aprobado esta misma semana en la Cámara de Representantes de Estados Unidos.
P. Por su parte, su Gobierno se ha comprometido a aportar 7.000 millones en los próximos años: ése es un dinero que le deben aprobar los diputados.
R. Es lo que ya estamos gastando en seguridad.
P. Pero los presupuestos tendrán que aprobarse cada año. El líder de los diputados del PRI, Emilio Gamboa Patrón, ya ha mostrado sus reticencias. ¿Está usted en condiciones de asegurar que ese dinero saldrá aprobado en los presupuestos?
R. Lo que ocurre es que está ya previsto en los presupuestos y seguiremos escalando, independientemente de la iniciativa Mérida , porque necesitamos tener más recursos para la seguridad pública.
P. ¿Puede explicar si hay relación alguna entre la falta de mayoría de su Gobierno, es decir, la necesidad de alcanzar acuerdos con otros partidos, básicamente con el PRI [cuyos diputados lidera precisamente Gamboa Patrón] y la impunidad con que parecen actuar algunos gobernadores de este partido?
R. Hemos hecho un esfuerzo enorme de diálogo y de consenso, y hemos llegado a acuerdos con todas las fuerzas políticas, y con el PRI, ciertamente, pero no sólo con el PRI. Pero aquí voy a ser muy franco: primero, el PAN tiene una mayoría relativa bastante fuerte; contar con más del 40% de los parlamentarios no es trivial.
P. Me refiero a la mayoría absoluta que no tiene...
R. ... mayoría absoluta no la tenemos, pero hemos podido transitar a través de acuerdos. Sí busco el acuerdo y busco la coincidencia a favor del interés nacional; pero siendo específico en la respuesta para su pregunta, no negocio la impunidad de nadie a cambio de gobernar, y mi Gobierno, en el caso de los gobernadores...
P. ... yo diría que los gobernadores de Oaxaca y Puebla han sido los más...
R. ... en todos. En el caso de Puebla, nosotros estuvimos atentos al fallo de la Corte Suprema; y siempre lo dije, antes del fallo y después, que íbamos a acatar la resolución de los ministros del pleno. Y por otra parte, no obstante, el fallo de la Corte, la Procuraduría General de la República a mi cargo siguió las investigaciones y pidió ante un juez la consignación y la prisión, la orden de aprehensión para los [policías] judiciales involucrados. Independientemente de la Corte, nosotros seguimos persiguiendo lo que consideramos que es un caso criminal.
P. Pero desde su moral o ética personal, ¿está usted satisfecho con la resolución de la Corte Suprema en el caso de Lydia Cacho?
R. La consideración de mi Gobierno y de la Procuraduría General de la República es que hay la presencia constitutiva de delitos, y los estamos persiguiendo. Por desgracia, no hemos contado con el respaldo del juez ante quien hemos incoado la causa, pero seguiremos trabajando hasta el límite de los recursos legales del Gobierno federal para exigir justicia. En el caso de Lydia, a quien aprecio personalmente, y en todos los casos que se planteen ante la justicia federal.
P. Pemex entrega al Estado aproximadamente el 62% de sus ingresos totales. ¿Cree usted que una empresa así está en condiciones de asegurar su propio futuro? De hecho, tanto las reservas como la producción de petróleo están cayendo de forma estrepitosa.
R. Con las reformas que he propuesto al Congreso precisamente pretendo fortalecer Pemex desde diversos ámbitos: autonomía financiera y de gestión; transparencia, y consejeros independientes; y ojalá pueda ser aprobada por el Congreso.
P. ¿Cree usted de verdad que con esa reforma Pemex estará en condiciones de evitar situaciones absurdas como, por ejemplo, que el 25% de la gasolina que se consume en México, un gran productor, provenga de Estados Unidos?
R. El 40% de gasolina que consume México proviene del extranjero: España, India, Estados Unidos...; es absurdo. ¿Qué es lo que estoy proponiendo? En lugar de que Pemex tenga que desviar 10.000 millones de dólares, que es lo que cuesta una refinería, del corazón de su negocio, que es producir petróleo y gas, que pueda contratar una empresa que construya la refinería y la opere para Pemex y Pemex simplemente le pagaría el servicio de refinación. Podríamos procesar el crudo maya, que es un crudo muy pesado, difícil de procesar, garantizaríamos el abasto nacional, produciríamos combustibles más limpios, crearíamos más empleo en México y fortaleceríamos la financiación de Pemex. Entonces la respuesta categórica es sí.
P. ¿Y está igual de seguro de que el Congreso le va a aprobar esa reforma? Lo digo porque algo está fallando en la discusión. De hecho, usted ha declarado alguna vez, y cito: "Si la lógica imperara, la reforma ya habría sido aprobada hace tiempo". Tal vez ahí está funcionando alguna otra lógica.
R. En política concurren muchos elementos, entre otros la política misma: la política en este sentido, que es la disputa, la búsqueda por espacio y poder entre quienes toman decisiones en el Congreso.
P. En cualquier caso, Pemex parece formar parte de un cierto doble discurso en México en general, pero también suyo en particular: usted, por una parte, acusa a Estados Unidos de ir en contra de la apertura creciente del mundo actual al erigir un muro en la frontera, pero México mantiene cerrados o con fuertes trabas a las empresas extranjeras unos sectores -energía, petróleo, pero también medios de comunicación o telecomunicaciones- que asimismo suponen mantener una cierta cultura nacionalista y proteccionista en un mundo que efectivamente está cada vez más abierto. ¿No supone eso una contradicción, un doble discurso?
R. No, porque yo estoy en favor de la apertura y de la competencia. La verdad es que a mí no me parece una contradicción. Al contrario: busco que México sea una economía competitiva, generadora de empleo y soy alguien que impulsa decididamente la competencia y la inversión.
P. Barack Obama amenaza con suspender el TLC para exigir más protección a los trabajadores y al medio ambiente en México si gana las elecciones. ¿Le preocupa esta deriva proteccionista de Estados Unidos?
R. Sí. El neoproteccionismo que impera en los discursos, por lo menos de la política norteamericana, es una seria amenaza, no sólo para países como México, que una buena actividad de nuestra economía depende del comercio con Estados Unidos, sino que es una seria amenaza para Estados Unidos mismo
P. La política en América Latina parece gravitar entre dos polos: por una parte una socialdemocracia, digamos que con visión de mercado, representada por Chile o Brasil, frente a una izquierda nacionalista y autoritaria, de regreso al pasado, representada por Venezuela. En ese mapa, ¿dónde y cómo encaja México y su actual Gobierno del PAN [conservador]?
R. Precisamente lo que yo insistí ayer [por el miércoles, en un discurso pronunciado] en las Cortes [españolas] fue que el dilema de América Latina no es tanto entre izquierda o derecha, porque efectivamente, hay gobiernos teóricamente de izquierda que toman medidas moldeadas a favor del mercado y la inversión, como pueden ser Chile o Brasil, y hay gobiernos que teóricamente son de derechas, que toman medidas de un fuerte compromiso social, como puede ser el propio Gobierno de Uribe o de El Salvador. Yo no me considero un político de derechas. Alguna vez, en alguna entrevista que tuve la fortuna de tener con EL PAÍS hace más de una década, ya me asumí como un político de centro.
P. Alguna vez ha declarado incluso que iba a superar a Andrés Manuel López Obrador por la izquierda.
R. Efectivamente, lo estamos haciendo, porque tenemos una política social muy sólida y sin precedentes: por ejemplo, el seguro médico para una nueva generación, que impulsé, significa que todo niño mexicano tenga garantizado un seguro médico para ellos y su familia de por vida. México tendrá cobertura universal de salud. Y eso no es una bandera de izquierdas, es simplemente una responsabilidad humana y social a la cual siempre me he sentido comprometido.
P. Ese proyecto suyo como presidente, ¿no le supone ningún conflicto con su partido, que históricamente ha sido muy conservador, de fuerte raigambre católica y contrario por instinto a muchos derechos ya asentados o que comienzan a asentarse en Occidente, como el aborto, los anticonceptivos o el matrimonio homosexual?
R. Concretamente, refiriéndome al tema social, siempre he tenido un sólido compromiso con la justicia, desde siempre, y ahora como presidente lo estoy llevando a plenitud. Pero vuelvo a mi tema: el dilema que he planteado en las Cortes, en América Latina, no es entonces entre izquierda o derecha, la disputa es entre pasado y futuro, entre el pasado en términos económicos, con economías cerradas, centralizadas, o bien con mercado, competencia e inversión. El pasado en términos políticos son autoritarismos o personalismos, o el futuro, que es democracia y respeto a los derechos humanos.
P. ¿Cómo ve las elecciones legislativas del año que viene?
R. Competidas. Los resultados hablan de las estrategias, ¿no? El PRD se ha desplomado en las preferencias electorales en todo el país.
P. ¿Y cree que el PAN tiene posibilidades de lograr la mayoría?
R. Hay posibilidades, pero eso le toca elegir a los electores. Pase lo que pase, seguiré siendo un presidente que convoque al diálogo y seguiré impulsando cambios para México, reformas que ni siquiera se habían intentado en más de una década.
Videogalería
México vs. EUA (Eliminatoria al Mundial 2010)
Resumen del dramático partido contra los gringos jugado el 12 de agosto en el Estadio Azteca, en el que México se jugaba la vida ...
Noruega vs. Escocia (Eliminatoria al Mundial 2010)
Ese mismo día, también Noruega se jugó su última carta para manterner sus posibilidades vivas para asistir a Sudáfrica.
