domingo, 12 de octubre de 2008

Una Goya por mi alma mater


El suplemento inglés The Times Higher Education es la publicación inglesa más reconocida en materia de educación, y cada año se encarga de publicar una clasificación de instituciones de educación superior a nivel mundial. De entre más de 17,000 instituciones, se eligen a las 200 mejores. Este año sólo cuatro instituciones de Iberoamérica aparecen en la lista.

La Universidad de Buenos Aires se instaló en el lugar 197, la de Sao Paulo en el 196 y la de Barcelona en el 186. Por encima de ellas, en la posición 150, se ubicó la Universidad Nacional Autónoma de México. Universidades como la de Colorado, la de Oslo, la de Lausana o Notre Dame también quedaron por debajo de la UNAM en el ranking.

Recuerdo cuando estaba en el tercer año del bachillerato, el cual estudié en la Universidad La Salle, y llegaba el momento de elegir no sólo la carrera a estudiar, sino la institución dónde hacerlo. La gran mayoría de mis compañeros continuarían sus estudios universitarios en La Salle, y los que no, irían a instituciones como el ITESM, el ITAM, la UDLA o la Universidad Iberoamericana.

Mi papá me había dicho claramente que el no podría pagar mi carrera en una universidad tan cara, así que o elegía una universidad “chiquita”(es decir, particular pero no muy costosa), o estudiaba en la UNAM. La elección parecería fácil, pero no lo era en aquel entonces: eran innumerables los amigos y familiares que me aconsejaban no estudiar en la Máxima casa de estudios: “se la pasan haciendo huelgas, seguro te vas a retrasar en tus estudios”, “pinche universidad piojo, puro porro y vándalo hay ahí” “los maestros son malísimos y la mayoría no asisten a clases”, “aceptan a muy pocos, no vas a pasar el examen de admisión

Con mucha incertidumbre pero una empatía muy grande, me decidí por la UNAM. Aunque aún faltaba ver si la UNAM se decidiría por mí, siendo que sólo el 7% de los aspirantes consiguen un lugar. Alguien me dijo alguna vez que en la Facultad de Contaduría y Administración aceptan sólo a 200 de entre más de 5,000 aspirantes. Verdad o no, lo que sí es un hecho fue que tuve que prepararme muy bien para el examen de selección y que la incertidumbre se hacía sentir en mi casa cada vez llegaba el cartero.

Finalmente fui aceptado y a partir de ese día, mi vida sería marcada por una huella que no se borrará. Tuve la oportunidad de conocer y admirar a compañeros que trabajaban por la noche mientras estudiaban durante el día compartiendo el mismo salón de clases que aquellos provenientes de familias acomodadas; también conviví con la chica más fresa y con el chavo más charanguero que uno pudiera imaginar, y por supuesto que estudié al lado de algunas de las mentes más brillantes que he conocido.

Pero la universalidad que caracteriza a la UNAM va mucho más allá: en pocas instituciones la libre expresión, la confrontación de ideas y la búsqueda del conocimiento son no sólo un derecho, sino un deber. Ninguna otra universidad en el país ha dado la cantidad de Secretarios de Estado, ingenieros, arquitectos, artistas, pensadores e intelectuales que la Universidad de México, convirtiéndola en un pilar indiscutible de la sociedad mexicana.

En ningún otro lugar del mundo creo haber respirado el arte, la ciencia, la cultura y el deporte tan a flor de piel como en las instalaciones de Ciudad Universitaria: la belleza del Estadio Olímpico Universitario, la inmensidad del mural de O’ Gorman en la Biblioteca Central, la majestuosidad de la Sala Netzahualcóyotl, el misticismo del Espacio Escultórico son reflejo de la verdadera formación integral que se imparte en la Universidad de México.

Cuando jugaba futbol americano defendiendo los colores de la UNAM, el coach Diego García Miravete se acercó a mí al final de lo que sería el último juego de mi carrera. Me dijo: “Beto, tienes un buen brazo y eres inteligente, pero tu mayor virtud en el campo de juego es tu orgullo Universitario”. Y creo que ese orgullo universitario ha contribuido en gran medida a llevar a la UNAM a convertirse en la mejor universidad de habla hispana del mundo.

6 comentarios:

Anónimo dijo...

AZG me encantó y me llenó de orgullo tu artículo.
Ahora que trabajo para una universidad privada, a los rankings se les da muchísimo peso, sobretodo porque se sabe que la desición de muchos "prospectos" se basa en este tipo de listas. Cabe señalar, que cada año participamos y creanme no es un proceso fácil. Miden a detalle cada aspecto y me siento orgullosa de que mi alma mater y maestría las haya hecho en la UNAM, y ahora esta institución educativa particular dependa de una "Puma" para sus programas de Maestrías.
Por cierto, AZG...me identifiqué con la chica fresa :-)
CHAP

Juan Perro dijo...

Un contraste más de nuestro pais: mientras 8 de cada 100 mexicanos no sabe leer ni escribir, la UNAM ha escalado escaños y es la universidad de habla hispana mejor ubicada en la escala mundial.

Coincido con AZG en lo mucho que la UNAM aporta a la vida cultural de México y en el alto número de profesionistas que egresan de la Máxima Casa de Estudios, para incorporarse a la vida profesional en nuestro pais -aunque muchos sufren también el desempleo y/o se les niega la oportunidad-. Sin embargo, el mayor peso de nuestra Universidad está en la investigación, pues ninguna otra institución produce tanto como la UNAM, lo cual no demerita otros resultados obtenidos por la institución.

El desprestigio de la UNAM, desprendido sobre todo por el quehacer político existente en su interior y su enlace con movimientos externos, es muchas veces resultado de manipulación e ignorancia sobre lo que realmente acontece en sus centros de estudio.

Así como la UNAM contribuye al desarrollo de México a través de sus profesionistas, su labor cultural, deportiva y de investigación, a lo largo de su existencia también ha aportado al desenvolvimiento democrático del pais. Ese hecho es motivo de disgusto para sectores que han visto afectados sus intereses y de ahí su invitación a rechazar a la UNAM.

Hablamos de una universidad de masas con alrededor de 300 mil estudiantes. La población universitaria es un crisol representativo de la sociedad mexicana y responde de la misma manera a distintos intereses. La pluralidad es una de las mayores virtudes en la UNAM, punto, por cierto, destacado por AZG en su escrito.

A nivel individual, en la UNAM, como en cualquier casa de estudios, es posible encontrarse con buenos, regulares y mediocres estudiantes. No hay peor engaño que creer en la excelencia académica brindada automáticamente por el pago de una colegiatura independientemente de su nominación.

En el nebuloso panorama que hoy tenemos en México, es de verdad agradable y emocionente recibir una noticia positiva como la del desempeño de la UNAM. El paso firme que se retomó bajo la rectoría de Juan Ramón de la Fuente parece mantenerse. El camino continúa y todo México necesita recorrerlo.

Felicitaciones amplias a la UNAM, a los univesitarios y a México por su Máxima Casa de Estudios.

Miguel Cálix dijo...

Una ves mas podemos decir que la educación es fundamento para el cambio sostenido y un mejor futuro.
La UNAM requiere de participación, acción y coraje moral. También requiere de una "nueva" forma de ver a la educación, como la que propone Sir Ken Robinson en su presentación en TED. Esto empieza mucho antes de mandar la solicitud de inscripción, mucho antes de decidir que va uno a estudiar y en que universidad se tendrán las mejores oportunidades. Quizás empieza con descubrir lo que mas nos gusta hacer.

Mi experiencia es que la inteligencia colectiva de la UNAM es diversa, dinámica y distintiva, por eso esta llena de este tipo de personas; seres humanos que han descubierto su elemento.

ontoy dijo...

Hablando de contrastes e ironías: mientras que nuestra máxima casa de estudios se perfila como la número 1 de habla hispana, de acuerdo con cifras de la CONAPO, cerca del 11% de la población de México es indígena y de éstos el 82% vive con un alto grado de marginación, cocinan con leña (65%), no disponen de drenaje (73%) ni de electricidad (21%). Algo aún más triste es que el 30% de la población ocupada indígena no percibe ingreso alguno por su trabajo y ya ni para qué meternos en cuestiones de educación ni de pobreza urbana que incrementarían fuertemente estas cifras. No quiero ser pesimista; al contrario, aplaudo la posición alcanzada por la UNAM y admiro a sus egresados que no solamente asumen su deber, como lo menciona AZG, por involucrarse con la realidad de su país y participar activamente como entes sociales en un México lleno de contrates. Más aún, admiro a todos aquellos que al momento de convertirse en egresados, también tienen que enfrentarse con la realidad de que vivimos en un país con prejuicios y grandes diferencias sociales. En un país en donde ser de la UNAM significa tener que demostrar que se está al mismo nivel o aún mejor que cualquier egresado de alguna universidad particular. Tristemente, es de poca ayuda para sus egresados saber que internacionalmente la UNAM es reconocida como la mejor universidad de habla hispana cuando dentro del país el sector privado se mantiene al márgen de sus egresados. Tenemos ante nosotros la fotografía de una sociedad que se mueve entre los rezagos del autoritarismo y la intolerancia.
Tenemos una sociedad mexicana cuya discriminación reduce, aísla y fractura la identidad de nuestra sociedad y, en suma, la "empobrece" y frena la consolidación de una cultura democrática.....

azg12 dijo...

El verdadero problema es que tenemos sólo una Universidad en la lista. Que tenemos una Universidad Nacional con 300,000 estudiantes, y que aún así sólo pueda aceptar al 7% de los aspirantes.

Lo que necesita México es que el gobierno invierta en 3 aspectos fundamentales: educación, educación y educación. Ese es el punto de partida de la gran mayoría de los problemas. Pero en vez de reconocer lo bueno que tenemos y tratar de multiplicarlo, lo atacamos y lo intentamos destruir: reduciendo la partida presupuestal en materia de educación como pretendió hacerlo Calderón el año pasado, desacreditando a la UNAM e incluso proponiendo su privatización, excluyendo del mercado laboral a los egresados de la UNAM y otras instituciones públicas como bien señalan Juan Perro y Ontoy, o bien dejando que un esperpento como Elba Esther Gordillo se eternice en el Sindicato de Maestros, más preocupada por regalar 59 Hummers a los líderes sindicales para tenerlos contentos, en vez de estar discutiendo una verdadera reforma educativa.

Mientras esto no cambie, el país no cambiará tampoco, y la UNAM seguirá manteniéndose en la lista por obra y gracia del Espíritu - que no santo - por el cual hablará mi raza.

tlazolteotl dijo...

Tu amor por la UNAM se refleja muy bien en este texto. Para mí la universidad representa un antes y un después en mi vida, adonde quiera que voy soy de corazón azul y piel dorada.

Saludos desde Linköping

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